La paz de Dios debe ser lo más importante en nuestra vida, Él calma todo pensamiento de angustia y lo cambia por uno de esperanza; trabajemos por lo que más anhelamos hoy, lo demás vendrá por añadidura. El valor del agradecimiento se refleja en apreciar a las personas, sus experiencias, aprendizajes y sobretodo su compañía. Aceptar que tenemos que sanar desde la raíz, el núcleo, el origen; esta es la clave para dejar de lastimar a los que amamos.
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